¿Quiénes somos?

   Es difícil explicar quiénes somos MACBERIANOS. Ningún alumno fundador del curso 2011-2012 permanece ya en el instituto y, sin embargo, muchos se han acabado por convertir en maestros o monitores de las nuevas generaciones de actores. Lo mismo pasa con el profesorado: en siete cursos la figura del director ha desaparecido para dar paso a una quincena de docentes que coordinan las distintas parcelas de un montaje teatral.

   Podemos decir entonces que MACBERIANOS es la compañía de teatro escolar del IES NARCÍS MONTURIOL, instituto cofundador de la Muestra local de los IES de Parla en el año 2001 y que en estos últimos siete cursos ha consolidado al teatro como una de sus apuestas más fuertes.

   La boda de los pequeños burgueses (2012), Aquí no paga nadie (2013), El inspector (2014), La visita de la vieja dama (2015), Luces de bohemia (2016), Las brujas de Salem (2017) y el montaje en curso Agosto (2018) no son títulos a priori “adecuados” ni para un público escolar ni para actrices o actores que tienen de media quince años. Pero, ¿quién dijo que Valle-Inclán, Arthur Miller, Bertolt Brecht o Darío Fo escribieron solo pensando en personas adultas?

   MACBERIANOS no cree en los imposibles. Solo cree en proyectos con procesos peor o mejor llevados. Y todo el teatro, absolutamente todo el teatro, puede ser interpretado por un adolescente de trece años si hay un texto adaptado a sus posibilidades, si hay un trabajo real en equipo, si hay entrega por lo que se está haciendo y, en definitiva, si se logra entender que el objetivo prioritario y final del actor es conseguir la BELLEZA, se traduzca esta en lágrimas, risas, odio o amor.

   Independientemente de los éxitos y premios conseguidos estos últimos años, lo que busca MACBERIANOS para llegar a dicha belleza es actuar. Y luego actuar. Y después actuar. Y cuando se acaba una gira de seis, siete, ocho funciones, lamentar que ya no se vaya a actuar más. En el fondo, lo que buscamos, como todo actor, es huir de nosotros mismos para, cuando vuelva la realidad, lamentar haber vuelto a ser nosotros mismos. Lo que buscamos es llevar  el conflicto, la idea, el personaje, hasta el escenario y, allí, convertir todo en carne de teatro. Lo demás, vale realmente poco.

Fernando Sánchez Calvo

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